Podrás reconocerlo por que suele coincidir con un bar de grasienta plancha no apta para frutarianos.
La sesión se inicia con el advenimiento de los cálices portadores del nectar de cebada, acto seguido se subastan las dosis de colesterol recibidas en montadito de pan del día entre los asistentes y se finaliza la sesión o asamblea cuando los brebajes espirituosos, tambien llamados orujos han sido degustados.
En la capilla se cuenta y debate acerca de lo divino y de lo humano (que si carburación o inyección, que si Triumph que si Harley) y sobretodo se procede a confabular contra el régimen establecido en materia de autoridad doméstica y a planear minuciosamente la siguiente huida con la ilusión con la que un niño de 5 años espera al gordito de rojo.
Nos vemos "in the chapel"!!!!!!
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